sábado, 4 de julio de 2009

Opinión: Julio Gómez

Las últimas hazañas realizadas por nuestro representativo Nacional en el torneo mundial de voley categoría menores que se desarrolla en Tailandia, nos recuerda esos momentos vividos en épocas doradas cuando los peruanos celebrábamos con gran emoción los triunfos arrolladores de nuestras matadoras. Ese recuerdo de una generación de campeonas quedó grabado en el recuerdo de peruanos y peruanas quienes vivieron con intensidad aquellos momentos. Ahora parece resurgir los primeros atisbos de una historia de grandes hazañas en esta hermosa disciplina de los mates. Son los primeros pasos triunfales de una nueva generación de jóvenes que están poniendo su amor, su fuerza y su capacidad al servicio del pueblo peruano que ve en ellas cifrarse un nuevo horizonte lleno de esperanzas en medio de fracasos y vergonzosas derrotas que vive nuestro fútbol. No debemos cegarnos e ilusionarnos con estos primeros y brillantes triunfos logrados. Por delante tenemos un largo trecho por recorrer. No hemos llegado al pedestal de los mejores equipos en el mundo en lo que se refiere a esta disciplina. Pueden ocurrir muchos reveses en el camino, pero lo esencial vamos logrando paulatinamente. Estamos insertados nuevamente en la competencia mundial y lo vamos haciendo aceptablemente. Los demás pasos que daremos deben ser consistentes y con esa confianza de llegar algún día a la ansiada meta. El pueblo peruano ha vuelto los ojos y el corazón para alegrarse y llenarse de renovadas esperanzas ante los triunfos inobjetables de las bravas muchachas. Nos esperan en el futuro inmediato, muchas jornadas duras frente a rivales de gran talla internacional donde podemos ganar, pero también sucumbir por que estamos en camino, ganando es cierto valiosas experiencias que serán un acicate que impulsen esa férrea voluntad por más victorias. Si hoy ganamos y mañana perdemos no significa que hemos desandado el camino. Si ahora aplaudimos con fervor ante los triunfos, no significa que después lapidaremos a nuestras jugadoras cuando no logren vencer a un rival de mayor capacidad que las nuestras. Vamos Perú, es hora de respaldar a nuestras campeonas de vóley que avanzan firmes. Debemos sumar esfuerzos en pro de una campaña que pertenece a todos nosotros. El Perú esta sediento de triunfos. Hace unos días atrás vibramos con nuestra campeona mundial del box, la gran Kina Malpartida, quien hizo llorar de emoción a muchos peruanos y peruanas y todavía la tenemos para seguirnos dando muchos lauros. Ahora surge otra esperanza, el vóley, el equipo del Perú profundo donde alternan nuestras paisanas sanmartinenses: Vivian Baella y María de Fátima Acosta. Estos valiosos ejemplos de dignidad y entrega generosa de las peruanas en pro de los colores nacionales deben servir a nuestro jugadores nacionales de fútbol para sumarse a la campaña de resurgimiento del deporte en nuestro país, pero primero debemos asumir todos los peruanos el compromiso de desarraigar de la Federación Peruana de Fútbol al lapidado dirigente Manuel Burga y a todos lo que le secundan.

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